Hace un par de días la Municipalidad de Valdivia selló una deuda que tenía con la comunidad del sector Corvi y de las poblaciones Inés de Suárez y Los Jazmines: bautizó la plazoleta de calle Uruguay con Bolivia como Plazuela Padre Alejandro Deschampos Droulans, la misma que tiene una escultura sencilla donde muestra a un ciclista que usa una boina.
La deuda vecinal está pagada, pero las nuevas generaciones poco saben sobre quién era Alejandro Deschamps y ¿por qué se le representó con una bicicleta? La respuesta está cruzando la calle hacia la parroquia San Pío X donde casi todos sus parroquianos saben alguna historia de este sacerdote de origen belga.
Deschamps fue el párroco de la comunidad de San Pío X, conocida por sus actividades pastorales y por el comedor que atienden semana a semana solidarias manos de vecinas y vecinos de la Corvi. Pese a que el cura belga inició su labor pastoral en el puerto de Corral y pasó entre medio de la que a futuro fue la comunidad parroquial Santos Juan y Pedro de las poblaciones Yáñez Zavala y Pablo Neruda, llegó a ser un líder espiritual y social en la Corvi en años difíciles como el terremoto de 1960 y la dictadura militar.
El padre Alejandro Deschamps nació en Bélgica el 16 de abril y siendo apenas un bebé vivió los terribles años de la Primera Guerra Mundial.
Tras hacerse sacerdote, decide viajar como misionero a Chile y fue así que a fines de la década de los cincuenta del siglo XX llega hasta el puerto de Corral. En una de sus idas y venidas a su natal Bélgica se topó con otro joven sacerdote que anhelaba irse a misionar a África. Deschamps lo mira y le dice "¿por qué no te vienes a Chile conmigo y me ayudas allá?". El joven sacerdote acepta la oferta y se va con él, era el padre Ivo Brasseur.
Eran los tiempos en que los sacerdotes de Europa y Estados Unidos viajaban a misionar a Latinoamérica y en el que varios se quedarían por estas tierras, tal como le pasó a Deschamps y Brasseur.

En Corral el padre Alejandro realiza su labor pastoral al igual que en la parroquia San Antonio de Padua de Niebla y es testigo del maremoto del 22 de mayo que arrasó con la parte baja del puerto. El religioso entregó un notable testimonio de lo que fue la tragedia.
El religioso se había embarcado en Niebla rumbo a Corral y cuando navegaba en la bahía se dio cuenta de extrañas manchas negras en el agua, era la arena del fondo del mar que se agitaba y subía a la superficie por el terremoto.
A Corral llegó a las 15:25 horas y la primera ola del maremoto llegó a las 16:10 horas. El padre recordó en su testimonio dado al diario El Correo de Valdivia que el agua subió dos metros en cuestión de segundos y que con la llegada de la ola los barcos Canelo, San Carlos y Santiago rompieron sus amarras y quedaron a la deriva.
Relató que cuando se retiró el agua se pudo ver el banco de las Tres Hermanas y que la gente pensó que era un volcán y que todo estaba perdido, después llegaron las otras dos olas, apiñando las casas como cajas de fósforos en las orillas totalmente destruidas.
Tras la tragedia, el sacerdote se traslada a Valdivia, no sin antes dejar sentadas las bases de la Cooperativa de Pescadores de Valdivia Ltda. que funcionó desde 1961 a 1984.
En la ciudad terremoteada el religioso belga se vincula con las personas que perdieron sus hogares, los llamados ruqueros, atendiendo sus necesidades espirituales y materiales. Trabajó con los pobladores de los campamentos Chorrillos y El Roble, los apoya y guía para lograr el sueño del hogar digno.
Lo mismo hace con los ruqueros que con el tiempo logran contar con sus casas en la población Corvi. Muchas familias valdivianas de la Corvi, Yáñez Zavala y Pablo Neruda le deben sus casas al empuje y solidaridad de este sacerdote.

Al padre Alejandro Deschamps era imposible no verlo movilizándose en bicicleta porque en Bélgica es un deporte muy popular, pues las carreteras y la geografía hace que sea un deporte cotizado y fácil de practicar.
El padre practicaba este deporte y se vinculó tanto que no dudó en ayudar a deportistas de todo el país para ir a competir a Europa en los años setenta.
En 1973 fue parte del cuerpo técnico de la selección chilena que compitió en el campeonato mundial de ciclismo de ruta que se celebró en Barcelona, España, entre el 29 de agosto y el 2 de septiembre de ese año. La carrera masculina se desarrolló en un circuito con salida y llegada en el Parque de Montjuïc, con un recorrido que incluía la conocida Ascensión de Montjuïc.
Chile estuvo presente con Fernando Vera, Sergio Salas, Alejandro Urrutia y Bruno Génova.
En la realización de la Vuelta Ciclística de Chile el padre Alejandro estuvo presente en casi todas las versiones y fue considerado capellán de la competición.
En sus últimos años se identificó plenamente con la comunidad San Pío X. A comienzos de la década del 2000 el padre Alejandro sufrió un accidente cerebrovascular que lo tuvo dos años postrado.
El 3 de marzo de 2004 fallece en Vadivia y sus funerales fueron multitudinarios con la presencia de los miles de damnificados del terremoto de 1960 que nunca le negaron el cariño y admiración que inspiraba.
Pocos años después de la muerte del padre se levantó en la población el monumento que lo ilustra con la bicicleta, la típica boina, una cruz en el pecho y una paloma en una mano. Sin embargo no había mayor explicación acerca de quién era, tal vez no era necesaria en su momento, pero ahora la Municipalidad de Valdivia instaló el letrero con el nombre del padre y se hizo una bendición especial.
Así el recuerdo del padre Alejandro Deschamps perdurará entre los vecinos de la población Corvi. Recibe nuestras noticias en: WhatsApp | Instagram | Newsletter.
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